12 noviembre 2006

La Habana elegante


El viernes pasado tuve una clase (del maestro Beltrán) donde se habló sobre la presencia china en Cuba, un tema que me interesaba desde hacía tiempo cuando, cuando hace unos años, vi un reportage en televisión donde aparecía ésta comunidad celebrando la danza del león en las calles de La Habana, además de editar su propio periódico semanalmente en chino.


La historia de esta comunidad no ha sido fácil y para aquellos que arribaron a tierras cubanas, como susbstitución de la mano de obra esclava, en la mayoría de los casos supuso salir de unas condiciones de pobreza para caer dentro de una situación semi-esclava, en condiciones de hacinamiento y trato que en muchos casos llevó hasta el suicidio como único medio de escapar a dicha situación.

Una historia trágica que nacía en China, donde "enganchadores" (hoy día una figura vigente en México y en Euskadi desde el primer tercio del XIX) sin escrúpulos conseguían a través de promesas y engaños contratar a aquellos que mostraban interés por esa "nueva oportunidad de vida". El calvario de los contratos continuaba con las pésimas condiciones del transporte en los barcos cuya travesía duraba unos cuantos meses, hecho que provocaba graves enfermedades, la muerte de muchos o la revuelta en el mismo barco que solía acabar con el asesinato si antes no saltaban a mar abierto. En muchos casos el destino prometido, Cuba, acababa siendo otro muy distinto, así como los métodos usados para el contrato, según se puede leer en el informe de la Comisión Chen Lan Pin de 1872.

El 2 de enero de 1847 (12 lunas de los 47 años del emperador Kong) salió del puerto de Amoy el barco Oquendo, con 205 culíes que llegarían a Cuba el 3 de mayo del mismo año. Nueve días después un nuevo barco, el Duke of Argile lo hacía con 365 culíes más. Las condiciones de la travesía presagiaban su futuro una vez llegados a Cuba donde el trato no era mejor. Obligados a cortarse la coleta, cambiar de nombre, ser vendidos com mercancía, vivir en condiciones de hacinamiento y someterse a contratos de 7 u 8 años en tareas como las plantaciones de caña, minería o la construcción del ferrocarril. En muchos casos para el contratante, los culíes no eran rentables hasta pasados uno o dos años, a causa del idioma y las enfermedades que padecían... hechos que agravaban la situación padecida.La demanda de esta mano de obra barata llevó a que los "enganchadores" en China, con un porcentaje mayor de comisión, fueran más agresivos a la hora de "convencer" a sus patriotas, llegando incluso al secuestro, pues ya en China corrían rumores, a veces fantasiosos pero no menos crueles de lo que realmente sucedía, sobre lo que les sucedía a aquellos que habian emigrado a Cuba. Engañados con contratos que no conocían, pues ni se los leían de forma completa ni se les traducía, no harían más que empeorar las condiciones y los problemas en esta nueva tierra.

Hoy día quedan unos 430, de una población que llegó a contar con 150.000 personas)con una media que supera los 80 años y unos 3.200 cubanos tienen sangre china, la mayor parte descendientes de familias del Kuomintang que huyeron de Mao.

Algunas cosas más:


Fuentes sobre los enganchadores y la inmigración:
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